La recepción de facturas es lo primero que se rentabiliza: el proceso es repetitivo y la normativa fiscal ya lo tiene documentado.
Un proveedor envía un PDF a un buzón común. Un agente lee remitente, número, fecha, base, IVA y total, identifica al proveedor y deja la propuesta de asiento — la persona solo aprueba.
Cinco días laborables de puesta en marcha para un buzón y un sistema contable. El coste recurrente es la llamada de OCR más la del modelo: céntimos por factura.
Unas ocho horas por semana con 340 facturas — y el cierre mensual baja de cuatro días a uno, porque nada queda pendiente.
Nuestra primera versión confiaba en el total del OCR. Un escaneo leyó 1.180,00 como 1.18000 y la propuesta pasó. Ahora el agente recalcula base más IVA y se niega a contabilizar si la suma no cuadra.
No empiece por una herramienta nueva. Revise qué formato de importación admite ya su contabilidad: una importación estructurada es mucho más robusta que hacer clics en la interfaz.
Un correo cada dos semanas, sin discurso de venta, baja con un clic.
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